Angel M. Luquin Estrada

A letter was received from a grateful student.  Angel donated a kidney to his 17 year old sister, putting his studies on hold.  In the end, Care Mission helped Angel to continue his education.

English translation of the letter…

My name is Angel Manuel Luquin Estrada. I am 23 years old and live in Tijuana, Baja California, Mexico. Some time ago, my younger sister Koral Luquin Keila Estrada at that time was 17, suffered from a bad kidney known by doctors as “chronic renal failure,” a disease that transformed the entire family plans, including mine.  At that time, I worked as a school prefect, and although I do not get paid much, I decided to go to college to study a career.

Everything was going great, until the time when I learned that if my sister did not receive a kidney transplant she soon would die. It seemed that as time passed things got worse in the house, my sister was getting worse, she underwent dialysis every other day.  It was were no longer working and it was very expensive and was becoming almost impossible for us to pay all that money it cost treatment ($ 4080 pesos per week plus medication, about $ 5,000 pesos). [$5000 pesos is approximately USD$400.]  My mother also stop working to take care of my sister. We lived basically on my salary, also paying the mortgage of our home,  and as I said, my salary was not much ($ 1,250 pesos per week). [$1250 pesos is approximately USD$100.]

Things were bad at home during those months I was behind in the monthly payments where we lived. I made the decision to leave school to get another job. The hospital said the transplant was urgently needed.  I offered and fortunately we were compatible. I did not know what to do, the transplant was expensive, money that we did not have. We started looking for help everywhere: we put donation boxes in the shops for people to support us, my mother asked for help from state government and in many other places, but it was not enough.

It was in the state government where we met the president of the foundation “caritas,” Ms. Adalit, who in turn connected us with Ms. Ah Mui Manguy, active member of the foundation on this website. My sister received her kidney because of all the help we got from them (thanks to Ms Ah Mui and Dr. Joe), and since then, things improved. Although I was fired from my second job at a bar, I felt that things were becoming better.

One day when I returned from work, my mother told me excitedly that the same people who had helped us with the problem of my sister, now wanted to help me to continue my university studies. Actually, I could not believe it. After what had experienced, there where so many doors closed to us, it was very difficult to believe in people, but someone told me that there is still good people. I went to the foundation and I checked. Without beating the bush, Ms Ah Mui told me that they were going to help me with the only condition was to maintain good grades in school.  Just that. Thanks to them, I am studying a career. I am currently enrolled in my 4th quarter of Bioengineering and I am sure that this time I will finish school. There is no way to express the deep gratitude I feel towards these wonderful people, expecting nothing in return.  They help people with little chance to achieve their dreams and become good people in a society that rarely find opportunities to which they have offered to me. I can only say thank you, thank you for everything you have done for me and my family and assure them that makes them proud of me.

The letter in Spanish…

Mi nombre es Angel Manuel Luquin Estrada, tengo 23 años y vivo en Tijuana BC. Hace un tiempo mi hermana menor Keila Koral Luquin Estrada que en aquel entonces tenia 17 años, sufrió de un mal renal denominado por los doctores como “Insuficiencia renal crónica”, enfermedad que transformo los planes de toda la familia, incluyendo los míos. En aquel entonces yo trabajaba como prefecto de una escuela preparatoria, y aunque no me pagaban mucho, decidí entrar a la universidad a estudiar una carrera.

Todo iba excelente, hasta el momento en el que me entere de que si mi hermana no recibía pronto un trasplante de riñón, moriría. Parecía que conforme pasaba el tiempo las cosas se ponían peor en la casa: mi hermana cada vez estaba peor, las hemodiálisis que le realizaban cada tercer día ya no le estaban funcionando y además eran muy caras y se estaba volviendo casi imposible para nosotros poder pagar todo ese dinero que costaba el tratamiento ($ 4,080 MN por semana mas el medicamento que se tomaba, alrededor de $ 5,000 MN); además, mi madre se vio en la necesidad de dejar de trabajar para estar al pendiente de mi hermana, por lo tanto vivíamos solo de mi sueldo del que pagaba también la mensualidad de nuestra casa, y como ya dije, mi sueldo no era gran cosa ($ 1,250 MN por semana).

Las cosas en mi casa estaban mal, durante esos meses me atrase en el pago de las mensualidades del lugar en el que vivimos y tuvimos muchos problemas a causa de eso, entonces tome la decisión de abandonar la escuela para conseguir otro trabajo aparte. En el hospital dijeron que el trasplante era urgente, que se necesitaba un donador. Me ofrecí y afortunadamente fuimos compatibles. No sabíamos que hacer, la operación costaba mucho dinero, dinero que no teníamos. Empezamos a buscar ayuda por todas partes: pusimos cajitas a manera de alcancías en las tiendas para que la gente nos apoyara, mi madre pidió ayuda al gobierno del estado y en muchas otras partes, pero no nos dábamos a basto.

Fue en el gobierno del estado donde conocimos a la presidenta de la fundación “caritas”, la Sra. Adalit, quien a su vez nos conecto con la Sra Ah-Mui Manguy, miembro activo de la fundación que en esta pagina web se describe. Mi hermana recibió su riñón gracias a toda la ayuda que nos dieron aquí (gracias a la Sra Ah-Mui y el Dr. Joe), y desde ese momento, las cosas fueron mejorando. Aunque me despidieron de mi segundo trabajo en un bar por ya no ser apto para las labores, sentía que las cosas cada vez estaban mejor.

Un día que regresaba de trabajar, mi madre me comento emocionada que las mismas personas que nos habían ayudado con el problema de mi hermana, querían ayudarme ahora a mí para seguir con mis estudios universitarios. La verdad yo no lo podía creer. Después de lo que habíamos pasado, en donde tantas puertas se nos cerraron, me era muy difícil creer en la gente; pero alguien me dijo que aun queda gente buena. Fui a la fundación y lo comprobé. Sin tantos rodeos la Sra Ah-Mui me dijo que si me iban a ayudar con la única condición de que mantuviera buenas calificaciones en la escuela, solo eso. Gracias a ellos es que estoy estudiando una carrera. Actualmente estoy cursando el 4to semestre de Bioingeniería y estoy seguro de que esta vez terminare mis estudios. No hay manera de expresar la profunda gratitud que siento hacia estas maravillosas personas que, sin esperar nada a cambio ayudan a personas con escasas posibilidades para que alcancen sus sueños y lleguen a ser personas de bien en una sociedad en la que rara vez encuentras oportunidades como la que me han ofrecido a mi. Solo me queda decir: gracias, muchísimas gracias por todo lo que han hecho por mi y por mi familia y les aseguro que hare que se sientan orgullosos de mi.

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